jueves, 1 de mayo de 2014

Estoy vivo


[En una habitación gris, con una sola puerta y sin ventanas, un hombre con lagrimas en los ojos despegó la mirada de una pantalla, y la fijó en un lápiz y una libreta cerca de él]
Estoy vivo, no puedo creerlo, la bomba acabó con todos. Les dije que era demasiado riesgo manipular una bomba atómica tan cerca de la ultima ciudad restante… solo a un estúpido se le puede ocurrir eso. ¿Qué digo estúpido? Solo “estúpido” se queda corto.
Para mi suerte, siempre he sido un hombre precavido, desde que supe lo cerca que estaba esa cosa me encerré en el bunquer del laboratorio, mis compañeros de trabajo dijeron que soy un paranoico, me llamaron estúpido… ¡¿QUIÉN ESTÁ MUERTO AHORA EH?!
Si solo pudieran verse, en retrospectiva seguramente entenderían lo idiotas que fueron. La contaminación nuclear ya dejó inhabitable el resto del mundo, y ellos manipulan eso aquí. Qué idiotas, definitivamente el ser humano nunca estuvo hecho para sobrevivir…
Pero quedo yo, yo aún estoy aquí, es mi deber como ser humano, ir y buscar a otra persona, una mujer, para procrear, revivir a la especie, aunque sea con bunquers y trajes anti radiación. Iré a explorar, volveré a escribir en un momento.
[El hombre se separó de la libreta y el lápiz, y puso sobre su piel un traje naranja. Abrió la pesada puerta y salió de la habitación, cerrando la tan rápido como pudo]
[La puerta volvió a abrirse estrepitosa, un hombre entró y se quitó un pesado traje naranja, entonces se acercó a su libreta y lápiz]
Ok, no fue solo un momento, estuve fuera todo el día, buscando sobrevivientes, gasté mas oxígeno del que debía y casi rompo mi ultimo traje… No, el ultimo traje de la humanidad. la radiación es demasiada, no hay bacterias en el ambiente, no hay insectos. No queda nada, el mundo entero es estéril  solo ahora, luego de superar el shock de la bomba lo comprendo. Estoy solo, no queda nadie, solo esta libreta y yo. Mi esposa murió, a la hora de la explosión seguramente iba por los niños. No puedo tolerar la imagen de los tres quemándose, gritando y corriendo, mientras sus cuerpos se derriten, la grasa de su cuerpo se evapora, y sus huesos se desintegran…
Mis padres no sufrieron tanto, murieron tiempo atrás, dejándonos solos a mi y a mis 3 hermanos, los cuales tuvieron un destino igual que mi esposa e hijos. Tal vez incluso les fue peor, mis hermanos estaban en la hora cero.
Todos mis amigos trabajaban aquí, en el laboratorio, conmigo. Buscábamos una manera de aislar la radiación que rodeaba la ciudad, que ironía. Los que no murieron con el calor murieron por la radiación. Los vi morir, con las pantallas dentro del bunquer. vi como caían y sus cuerpos se obscurecían.
[El hombre tomó una pausa de mas de 5 horas para dormir, al levantarse regresó a su único consuelo]
Solo me queda pensar en una manera digna de suicidarme. Hace poco que se cortó la energía del edificio, al menos hay lamparas fluorescentes dentro del bunquer. Aquí no da la luz del día  no hay forma de saber la hora. No se que hacer, todo es tan inútil  solo quedo yo, no queda ningún ser orgánico vivo. Hace mas de un siglo que el mundo entero quedó estéril, y ahora le pasó lo mismo a la ultima ciud
[un ruido interrumpió al hombre, al principio no entendió muy bien lo que pasaba, pero luego se percató de la situación: el ultimo hombre en la tierra escribía en la esquina de su cuarto, y entonces, alguien tocó la puerta]
Loveland es una pequeña localidad de Ohio en Estados Unidos. Una leyenda urbana cuenta que en numerosas ocaciones se les ha aparecido un extraño animal con cabeza de rana y cuerpo de humano, a los habitantes del lugar. - See more at: http://creepyadictos.blogspot.com/2011/12/la-criatura-de-loveland.html#sthash.FS43LusF.dpuf

La Historia de Edward Mordake

La historia de Edward Mordake es una de las más escalofriantes y aterradoras muestras de lo que una malformación al nacer puede deparar. Edward fue concebido con una segunda cara en su nuca, una cara que le susurraba…



La historia de Edward Mordake (o Mordrake según otras fuentes) es una de las más tristes y enigmáticas de la medicina moderna. Edward nació en algún lugar de Inglaterra en el siglo XIX y se cuenta que su familia era una de las más ricas de la región. Su padre estaba especialmente ilusionado con su nacimiento ya que ansiaba tener un heredero varón que pudiera continuar con la tradición familiar, ya que anteriormente había tenido dos hijas. Pero la suerte no estuvo de parte de la familia Mordake ya que a pesar de que Edward era un niño, tal y como siempre habían soñado, había algo insólito y escalofriante en el recién nacido…
En su nuca podía apreciarse una segunda cara de menor tamaño y distintos rasgos a la original. Con el tiempo el rostro posterior empezó a revelar su diabólica naturaleza, ya que aunque era incapaz de hablar o comer, se podía observar como sonreía cada vez que Edward lloraba o sentía dolor. Además, seguía con los ojos a las personas que pasaban por detrás de Edward y movía los labios como si estuviera hablando, aunque no emitía ningún sonido… o al menos ninguno que pudiera escuchar otra persona que no fuera Edward.
Su insólita “maldición” llevó a Edward a recluirse en su habitación, no permitiendo que nadie pudiera verle, ni siquiera su familia. Sin embargo Edward se convirtió en una persona muy culta y refinada ya que era un ávido lector y un músico con un gran talento.
Pero lo más aterrador de su gemelo demoniaco era que según Edward, la chica (pues era un bello rostro femenino el que “decoraba” la parte posterior de su cabeza), le susurraba por la noche y no le permitía conciliar el sueño. Según Edwar su “gemela diabólica” nunca dormía y le susurraba en un lenguaje que parecía salido del mismo infierno. Edward aseguraba que estaba “cosido a un demonio” y solicitó a varios cirujanos que le separaran del terrible rostro femenino que le atormentaba, incluso aunque eso le costara su propia vida. Pero ningún médico consideró posible efectuar dicha “extracción” y Edward tuvo que resignarse a vivir con un demonio en su nuca.
Hasta que un día, su sufrimiento fue tan grande, que aprovechando el descuido de las personas que estaban a su cargo consiguió un veneno que le sirvió para acabar con su vida cuando tan sólo tenía veintitres años. Tras su muerte dejó una nota de suicidio en la que agradecía a sus padres y hermanas por el cariño que le habían dado y les pedía perdón por el daño y dolor que su muerte les pudiera causar. Así mismo les hizo una última petición:
Que le arrancasen a su cadáver la cara del demonio que le había atormentado en vida, para que no pudiera continuar con sus demoniacos susurros en la tumba, y que la destruyeran. También solicitó ser enterrado en tierra baldía, sin ninguna cruz o lápida que pudiera marcar el lugar en el que descansaría eternamente su cuerpo sin vida. Tal vez Edward tuviera miedo de que su “gemela diabólica” le pudiera encontrar de nuevo.